magia blanca  
 


Agresiones En El Astral

Si en ese otro lado del espejo al que se puede llegar realizando un viaje astral se pueden encontrar entidades inmateriales, tanto
positivas como negativas, ¿sería posible que alguna mal intencionada tomase control del cuerpo del viajero astral? Sobre este asunto
hay diferentes opiniones, pero Vieira cree tajantemente que eso no es posible. "Hemos calculado que hay unas nueve consciencias
extrafísicas por cada conciencia intrafísica, por cada persona viva, o sea por cada uno de los seis mil millones de habitantes de la Tierra.
De éstas, unas tres son peores, otras tres más o menos iguales, y las tres restantes mejores que nosotros. Y todas han sido humanos en
vidas pasadas, y no sólo humanos, también subhumanos; asegura. Y añade que al realizar una experiencia extracorpórea, "cada uno
busca sus afinidades, y si uno no tiene buenas intenciones, si por ejemplo desea utilizar la experiencia extracorpórea con fines egoístas,
se puede encontrar con muy malas compañías en el mundo astral".
Peligros, pero también posibilidades de realizar prodigios, se abren ante quien desea explorar el territorio inmaterial al que puede llegar
viajando con su conciencia incorpórea. Los caminos para conseguirlo son casi infinitos, casi tantos como personas, aunque si se desea
evitar el empleo de sustancias químicas, la voluntad se erige como la llave que permite realizar la excursión extracorporal. "Se
recomienda que como mínimo se aprendan tres técnicas antes de intentar realizar un viaje astral.
Hay muchos libros y cursos que explican cómo realizarlos, aunque es conveniente escoger los buenos", afirma Vieira, que cita el método
más sencillo: tenderse en la cama, pensar que uno sale del cuerpo y verse a continuación a sí mismo tendido. "Mucha gente podrá pensar
que se trata de simple autohipnosis, pero si se realiza muchas veces, uno se convence que no es así, que no hay ninguna influencia que
interfiera, sino que se trata de la propia voluntad que determina lo que haces. Se trata de un fenómeno autoconvincente y
autopersuasivo."
¿Y la utilización de sustancias químicas, como realizan muchos chamanes? "No es algo conveniente", asegura tajante Vieira. "Es como
cuando se colocan velas o incienso ante la imagen de un gurú; un ejemplo de la falta de madurez de las personas. Lo importante es
saber que quien desee realizar esta experiencia fuera del cuerpo tiene que hacer su trabajo personal, ya que es imposible forzar la
evolución."
Querer emular a chamanes y místicos requiere, al parecer, su esfuerzo, a menos que se elijan atajos químicos o de otro tipo, que muchos
consideran poco recomendables. En todo caso siempre quedarán esos momentos en la penumbra de la consciencia, antes de que el sueño
venza, en los que todavía se puede sentir cómo nuestro yo no tiene límites y puede desplazarse muy lejos del cuerpo al que se
encuentra ligado...

Viajando Con Ayahuasca

Cualquier persona puede en un momento determinado vivir una experiencia extracorpórea, tanto espontánea como favorecida por el
empleo de diversas técnicas. El antropólogo Josep María Fericgla pudo experimentar en primera persona esta situación mientras se
encontraba en la selva amazónica de Ecuador, estudiando las costumbres de los indios Suhar, conocidos popularmente como Jíbaros. La
ayahuasca o natem es la herramienta sagrada de estos nativos para poder acceder a unos conocimientos que sin ella se les escapan.
Conocer la disposición interna antes de una batalla o ser capaces de ver lo que ocurre a gran distancia, son dos de las múltiples
utilidades de este preparado enteógeno, fabricado a partir de la cocción de dos plantas.
Para conocer mejor el funcionamiento cultural de ese pueblo, Fericgla se convirtió en un jíbaro más, cambió su nombre por nyeke, que
quiere decir peludo, y después de convivir durante años con los nativos, siguió un cuidadoso entrenamiento mental para poder utilizar el
poder que encierra la ayahuasca como cualquier suhar.
«Bajo los efectos de la ayahuasca viajé desde la selva amazónica hasta España, y pude ver lo que ocurría en una calle de mi ciudad,
Barcelona, donde pude ver lo que hacían varias personas, algunas de ellas conocidos míos.» ¿Se trataba de una simple alucinación
inducida por el consumo del preparado mágico de los indios? Las dudas se despejaron a la vuelta a su casa. «Pude comprobar que lo que
había visto durante el viaje inducido por la ayahuasca había sucedido en realidad.
Soy consciente que explicar una experiencia como ésta, recogida en mi libro Los jíbaros, cazadores de sueños, es algo bastante
heterodoxo para un investigador que da clases en la universidad, pero me parece que ignorarlo simplemente porque carece de
explicación científica sería una trampa.»

¿Bases Extraterrestres En Los Pirineos?

El equipo de sensitivos del ejército americano entrenado por Skip Atwater se encontró, casi sin proponérselo, con la presunta existencia
de bases extraterrestres en nuestro planeta. Cuatro emplazamientos fueron estudiados con detalle por espías psíquicos que
encontraron en ellos aparatos de aspecto extraño e incluso detectaron la presencia de seres de aspecto no humano. Según recuerda
Atwater, no se trató de una investigación planeada, sino que fue consecuencia de uno de los muchos entrenamientos que realizaban.
Para mantener el equipo activo efectuaban prácticas que consistían en ir a determinados lugares para después describirlos con el mayor
detalle posible.
"Fue en 1984 cuando a través de un científico del Scientific Research Investigation, de Menlo Park, California, llegó a mis manos unos
informes que doce años antes había proporcionado un hombre llamado Pat Price, sobre la existencia de unas bases extraterrestres en la
Tierra, y me pareció que investigar esas presuntas bases podía ser un buen ejercicio."
Las supuestas bases se encontraban en Zímbabwe, en Australia, en el monte Hayes, Alaska, y la principal en el Monte Perdido, en los
Pirineos españoles. "Nuestros sensitivos encontraron que en esos lugares había algo realmente extraño. Vieron ovnis entrando y
saliendo de las montañas, observaron una tecnología muy avanzada, que ellos no podían entender completamente, y en general notaban
la presencia de algo muy extraño y alíenígena", recuerda Atwater.
"La CIA no me pidió que estudiase ovnis fue algo que hicimos para probar a los sensitivos del equipo, y constatamos que hay algo
extraño detrás del fenómeno.". Quince años después Skip Atwater confiesa que algún día espera ir al Monte Perdido, aunque reconoce
que tal vez se lleve una desilusión. "Tengo las coordenadas exactas, pero ¿son realmente físicos los ovnis o es posible que en ese lugar
no encuentre nada, porque no lo son? También podría ser que esos seres tengan algún poder mental que impida que pueda ver algo."

Skip Atwalter asegura haber descubierto algunas bases extraterrestres en nuestro planeta, incluso una localizada en los Pirineos.
Skip Atwalter asegura haber descubierto algunas bases extraterrestres en nuestro planeta, incluso una localizada en los Pirineos.

 

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