magia blanca
 
 
 
 

 

54.-- KUEI MEI / LA DONCELLA CASADERA

 

la concella casadera

 

Chen Lo que Despierta, Trueno
Tui Lo Gozoso. Lago.
Arriba está Chen, el hijo mayor y abajo Tui, la hija menor. El hombre conduce y la muchacha lo sigue con satisfacción. Se pinta la entrada de una muchacha en la casa de su esposo. Muestra a una joven bajo la guía de un hombre mayor con quien se casa.

 

EL JUICIO:
"La doncella casadera. Las empresas traen desgracia. Nada aprovecha". Una muchacha a quien llevan a una familia, pero no como la esposa principal, debe ser especialmente cautelosa y reservada. No debe tratar de suplantar o imponerse a la dueña de casa, porque aca­rrearla el desorden y haría intolerable las relaciones. Lo mismo ocurre en todas las relaciones voluntarias entre los seres humanos.
Deberes y derechos en co­nexión fija sólo sirven para las relaciones reguladas por la ley; cuando se trata de relaciones basadas en nues­tras inclinaciones personales, su duración depende exclusivamente de una reserva llena de tacto. El afecto es el principio esencial y de mayor importancia en las rela­ciones en el mundo. Así, la unión de cielo y tierra constituye la base de toda la naturaleza. Entre los se­res humanos, el afecto espontáneo es el único principio de unión.

 

LA IMAGEN:
"Trueno sobre el lago: la imagen de la doncella ca­sadera. Entender lo transitorio en la luz de la eterni­dad del final".
El trueno remueve el agua del lago, formando olas. Simboliza la muchacha que sigue un hombre de su elección. Pero todas las relaciones entre los individuos entrañan el peligro de desviarse de la senda correcta, acarreando malos entendidos y desa­grados. Hay que permanecer constantemente conscien­te del fin. Si nos permitimos qué nuestros impulsos nos controlen seremos llevados y traídos de acuerdo al momento. Si el hombre fija su atención en lo dura­dero triunfará evitando los escollos en sus relaciones con la gente.

 

LAS LINEAS:
Nueve en la base significa: "La doncella casadera­ corno una concubina. Un cojo que es capaz de caminar. Las empresas traen buena fortuna".
Los príncipes de la antigua China mantenían un orden fijo en el rango de las damas de la corte, que estaban subordi­nadas a la reina como las hermanas mayores a la me­nor. Frecuentemente provenían de la familia de la rei­na. Esto significa que una muchacha que entra en una familia con el consentimiento de la esposa no debe conducirse como igual sino ocupar modestamente su sitio. Si sabe como encontrar su lugar, su posición será enteramente satisfactoria y encontrará el amor del esposo a quien de hijos. Lo mismo en las relaciones fuera dé la familia. Un hombre puede obtener la amis­tad de un príncipe y ser considerado su confidente. Ese hombre debe conducirse lleno de tacto con los minis­tros de estado porque, tal como un cojo, aunque haya obtenido una posición superior sólo podrá retenerla con perseverancia y bondad.
Nueve en el segundo, lugar significa: "Un tuerto es capaz, de ver. La perseverancia un hombre solitario fructifica”.
La situación es la de una muchacha casada con un hombre que la desilusionó. Marido y mujer deben complementarse como un par de ojos. Aquí la muchacha quedó abandonada a la soledad; el hombre que eligió se tornó indigno de su confianza o mintió. Pero no debe perder el sentido de la lealtad. Aunque el otro ojo se haya ido debe mantener su lealtad en la soledad.
Seis en el tercer lugar significa: "La doncella casa­dera como una esclava. Se casa como una concubina".
Una muchacha en posición inferior que no puede en­contrar marido, en algunas circunstancias acepta el rol de concubina. Pinta la situación de una persona que espera mucho tiempo por algo que no puede ser obte­nido por las vías habituales. Se somete a una situación que no es compatible con su autoestima. Ningún juicio ni consejo se añade a la línea; cada uno debe elegir.
Nueve en el cuarto lugar significa: "La doncella ca­sadera sale en el momento apropiado. Un matrimonio tardío marcha por el camino correcto".
La muchacha es virtuosa. No desea mostrarse y permite que entre tanto se celebren los ritos nupciales para luego esca­par. No hay mal en ello, ya que guarda su pureza y finalmente encuentra el esposo que deseaba.
Seis en el quinto lugar significa: "El soberano I dio a su hija en matrimonio. Los adornos bordados de la princesa no eran tan brillantes como los de la donce­lla de servicio. La luna casi llena trae buena fortuna".
El gobernante ordenó que las princesas estuvieran subordinadas a sus maridos, tal como el resto de las mujeres. Vemos a una muchacha de nacimiento aris­tocrático que se casa con un hombre de extracción modesta y trata de adaptarse con gracia a la nueva si­tuación. Está libre de toda vanidad en sus adornos y olvida su rango con el matrimonio, tomando su lugar bajo el marido tal como la luna; cuando todavía no está llena, no encara directamente al sol.
Seis en la cima significa: "La mujer busca en el ces­to, pero no hay frutas en él. El hombre apuñala a la oveja pero no mana sangre. Nada fructifica".
Como sacrificio a los antepasados la mujer debe ofrecer las cosechas en una cesta y el hombre debe sacrificar ani­males con sus propias manos. Pero el ritual se realiza aquí sólo de manera aparente: la mujer toma una ces­ta vacía y el hombre hace sólo el gesto de apuñalar a la oveja, por guardar las formas. Esta actitud impía e irreverente no es buena en el matrimonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

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